Violación

Tribunal de justicia transicional

Tribunal sobre la violencia sexual por parte de los actores del conflicto

Caso 41.126-48

Yesenia, víctima de violación, narra el abuso sexual que fue sometida por parte de un miembro de la fuerza policial

Los nombres de los implicados no se publican ya que hasta la fecha no se ha podido confirmar la versión de la demandante.

Denuncio en calidad de víctima por parte de Yesenia, civil, quien acusa a un policía ya retirado de ser su victimario en un caso, no del todo claro, de abuso sexual.

*             *             *

JUEZ DE GÉNERO:

Usted trabaja en la estación de San Diego pero se ha presentado como víctima de la policía, ¿por qué?

YESENIA:

Porque fui violada por un miembro de la policía, el mayor XXXXX. Esa es la razón por la cual estoy acá: para denunciar a ese canalla y obligarle a aceptar su culpabilidad y que me pida perdón público de rodillas por haberme hecho lo que me hizo.

JUEZ DE GÉNERO:

Perdóneme la pregunta tan indirecta, y de una vez aclaro que el tribunal no tiene ninguna intención de re victimizarla, pero, ¿cree que el crimen del cual usted fue víctima clasifica como uno tipificable para este tribunal? Porque le recuerdo, solo los delitos que hayan sido cometidos en actos de servicio pueden ser atendidos por la jurisdicción de justicia transicional, porque si no es el caso, este crimen que usted denuncia debe ser procesado por la justicia ordinaria.

YESENIA:

¡Pero si yo sí fui violada durante un acto de servicio! Si el tribunal tiene suspicacias sobre eso, déjeme yo les cuento como pasó todo desde el principio y verán que tengo toda la razón. Es más, cuando termine mi relato espero que usted, señor juez, me pida disculpas por poner mi testimonio en duda antes de siquiera haberlo comenzado.

Toda mi tragedia empezó cuando XXXXX, el mayor que me violó, recibió una asignación por parte de mi coronel XXXXX. El coronel detestaba al mayor, por eso le dio la orden de investigar un caso de terrorismo, creo, pero no le entregó información, ni pistas, ni documentos para que el mayor pudiera realizar su trabajo de manera adecuada. Era un método que tenía el coronel XXXXX para poner en una situación vulnerable a sus subordinados y poder degradarlos cuando no los deseaba tener en su comando. En el caso del mayor XXXXX, mi coronel lo hacía por placer, solo para verlo fracasar en una misión de la cual dependía toda su carrera.

En fin, la información que el mayor recibió por parte del coronel podía calificarse como una nota con un simple chisme. El hombre se vio obligado a buscar formas alternas para localizar con todo el sigilo posible la fuente de todo este dudoso caso, con la certeza que el coronel no solo no le iba a facilitar nada, sino que, si se enteraba de algún avance, lo iba a torpedear sin miramientos. Esto lo sé porque yo era la secretaria del coronel en la estación; el hombre es jodidito. El mayor necesitaba enterarse de la identidad del informante de la nota para poder confrontarlo, porque sin esa información la investigación quedaba en nada y su carrera policial peligraba. Durante mi violacion, al mayor se le salió que ingresó a escondidas a la oficina del coronel. Allí, en el escritorio, dentro de un cajón, encontró la nota escrita en una servilleta, donde estaba la confusa narración del futuro atentado; no obstante, no contenía nada que le diera luces sobre quién era el autor de la servilleta.

Es en ese punto que el mayor, desesperado, me abordó. Hablarme sería poco, eso sí, en ningún momento me pidió de frente que le ayudara con la información que tanto necesitaba. Por el contrario, se dedicó a conquistarme y me hizo varias invitaciones a salir con él; obviamente su intención era averiguar quién era el autor de esa servilleta. Yo, de todas maneras, siempre me negaba a su invitación; no fuera el caso que yo saliera perjudicada. Porque señor juez, la verdad es que yo ya estaba medio comprometida con otro hombre y no me interesaba meterme en problemas después. En fin, de tanto insistirme XXXXX, yo le acepte una invitación a salir pero le puse de condición que fuera un martes, para estar segura que nada iba a pasar.

JUEZ DE GÉNERO:

Por la mañana tuvimos que oír el relato de una mujer proveniente de los montes de María que fue violada por toda una cuadrilla de guerrilleros. Ya se imaginará usted como fue de dramático ese testimonio. Esto lo digo porque espero que usted sea consciente que este espacio está reservado para hechos relacionados con el conflicto y que no queremos que se le quite el privilegio de poder narrar y denunciar estos graves crímenes a quienes tanto han sufrido.

YESENIA:

Entiendo perfectamente su indirectazo, pero ya tendrá usted ocasión de pedirme disculpas. Esto no es un triángulo amoroso ni una denuncia por despecho. Es una violación dentro del marco del conflicto por parte de un integrante de las fuerzas policiales. ¡Respéteme!

Continúo. Nos encontramos ese martes pero yo fui sin demasiadas prevenciones porque sabía que el mayor XXXXX estaba totalmente enamorado de una tal Yanelly. Fue por eso que cuando me ofreció unos tragos de aguardiente a mí no me pareció sospechoso y se los acepte. (Llanto)

El muy cabrón me emborrachó y con un montón de frases preparadas me logró llevar a un motel y me convenció que me quitara la ropa y ahí… (Llanto) ¡Me violó!

JUEZ DE GÉNERO:

No pretendo insinuar nada, pero le pregunto: sobria o ebria, esto que nos relata, ¿no es sexo consentido?

YESENIA:

¡Claro que no! ¡Me violó! ¡Me emborrachó, me llevó a un motel, me convenció para que me quitara la ropa y me metió el pipí por la vagina! ¡Eso es violación!

JUEZ DE GÉNERO:

Señorita Yesenia, le voy a ser sincero, así me caiga el mundo encima por machista: no le encuentro a su relato ningún indicio de violación. ¿Podría usted explicarnos porque lo considera así? ¿Pasó algo que todavía no nos haya contado para que usted se sienta tan ultrajada?

YESENIA:

¡Lo que lo vuelve violación fueron los motivos que el hijueputa de XXXXX tuvo para emborracharme y llevarme a la cama! Aprovechó ese momento de vulnerabilidad para sacarme información relativa al caso en el cual él trabajaba. Yo no sé cómo lo hizo; el hombre era una especie de mago, porque cuando me tenía en tres, digo tres porque una de mis piernas pasaba sobre su hombro, y me penetraba por detrás una y otra vez, esperó a que yo me estuviera retorciendo de placer para sacarme el nombre del informante que le llevó la servilleta al coronel y de qué forma se la había hecho llegar. Yo sabía que el informante se llamaba Nicolás Astudillo y lo podían encontrar en Yarumal. También tenía conocimiento sobre el lugar donde el señor Astudillo había oído decir que al gobernador lo iban a matar. Fue precisamente esa la información que XXXXX me sacó. Cuando él vio que yo ya no sabía más cosas relativas a su caso, así yo estuviera en ese momento a punto de venirme, sin mediar palabra se separó, se vistió y en un exceso de educación para sus estándares, se despidió.

Yo observaba el comportamiento del mayor sumida en un shock, no entendía que estaba pasando. El abusivo aprovechó esta condición de debilidad, falta de ropa y pose vergonzosa; antes de retirarse, sacó su celular y me tomó una foto en el instante que se me asomaban las primeras lágrimas. Es por eso que digo que fui violada en un acto de servicio: lo único que XXXXX pretendía de mí era los datos sobre un caso de terrorismo que yo, como secretaria del coronel, tenía información privilegiada.

Creo yo que XXXXX consideraba esa foto necesaria; podía chantajearme con mostrársela al coronel.

JUEZ DE GÉNERO:

Sin intenciones de re victimizarla. Me disculpo de antemano si esto la hace sentir mal: continúo dudando del delito de violación. Ciertamente usted fue utilizada, pero eso no quiere decir que se pueda tipificar como un acceso carnal abusivo; sin embargo, el hecho que el mayor XXXXX haya tomado una foto suya sin su consentimiento, sí constituye una infracción al código penal. Además, podría también considerarse el delito de chantaje si esa imagen fue utilizada… A propósito: ¿Qué ganaba el mayor mostrándole la foto al coronel? ¿Acaso usted y el coronel tenían… algo?

YESENIA:

¡Solo un poquito! ¡Es por eso que digo que el mayor me violó en acto de servicio! ¡Lo hizo para vengarse del coronel que tanto odiaba! ¡Lo hizo para sacarme información! ¡Todo eso está relacionado con los actos de servicio! (Llanto) ¡No me mire así! Con esa foto podía chantajearme; obligarme a guardar silencio para quedar con campo abierto para investigar su caso sin que mi coronel XXXXX lo supiera. Así podía, en algún momento, tenderle una trampa.

JUEZ DE GÉNERO:

Le pregunto de otra forma ¿Fue usted chantajeada con esa foto que le tomó cuando estaba desnuda?

YESENIA:

¡Sí! Yo no sé cómo hizo para confrontar al señor Astudillo tan rápido, pero a los tres o cuatro días XXXXX apareció en la oficina del coronel con unas órdenes de investigación contra un tal alias Chucho Pacho, al parecer la persona que tenía conocimiento sobre el atentado. Esos documentos normalmente necesitan la firma del coronel, pero como las intenciones del mayor eran hacer todo detrás de mí coronel, entonces, mostrándome la foto en que yo aparecía empelota, llorosa, sudada y con las piernas abiertas, me exigió que le falsificara la firma, porque sabía que yo tenía experiencia en eso. Me obligó a ponerle a los documentos los sellos reglamentarios y, básicamente, me hizo legalizar a nombre de mi coronel XXXXX una partida extra de fondos para él poder realizar la investigación sin verse obligado a tener contacto con su superior.

Al siguiente día volvió a mostrarme la foto porque se le había olvidado un  papel necesario para acudir a un juez para legalizar capturas, aunque en ese momento el documento estaba con los nombres de los sospechosos en blanco. Muerta de miedo le hice los documentos y falsifiqué las firmas. Él me prometió que ya no me volvía a molestar con esa foto; pero, a pesar de mis ruegos de borrarala, se negó argumentándome que le podía ser útil si el coronel se comportaba mal con él. Al muy cabrón no le importaba tirarme al lodo si eso le servía para amargar al coronel y, hasta de pronto, dañarle su matrimonio aventándome con su esposa. Entonces lo amenacé con contarle al coronel que él estaba enamorado de una tal Yanelly y ahí sí pareció calmarse. Sabía que el coronel no dudaría en buscar a la Yanelly solo por el placer de joder a XXXXX. Me dijo que lo iba a pensar.

JUEZ DE GÉNERO:

¿Entonces ahí acaba la historia? Recapitulemos: el mayor XXXXX sale con usted a tomar trago y terminan en la cama. Él se aprovecha de la situación o, mejor, la propicia para sonsacarle información sobre un caso en el que trabaja. Cuando usted está en un estado de vulnerabilidad le toma una foto que usa para chantajearla. El chantaje es utilizado para dos objetivos: uno, vengarse del coronel XXXXX con el cual, al parecer, usted tiene una relación a escondidas y dos, para obtener documentos falsos para hacer seguimientos, capturas y obtener fondos de forma fraudulenta. Usted por su cuenta amenaza al mayor utilizando una tercera persona, la chica llamada Yanelly, para que él, intimidado por el prospecto de saber que el coronel sabe el nombre de su enamorada, deje de chantajearla. Me pregunto: ¿porque no denuncio estos hechos cuando sucedieron? ¿Sabía usted que falsificar documentos oficiales es un delito castigado en el código penal?

YESENIA:

¡Es que el cuento no acabó ahí! ¡El mayor volvió a los pocos días para visitar a mi coronel! Ya se podrá imaginar señor juez como fue la escena. De entrada puso su celular en mi escritorio donde aparecía mi foto. El muy descarado hizo un zoom para que yo viera bien los detalles de esa imagen. Yo aparecía con una mirada de incomprensión y confusión mientras observaba la cámara con ojos llorosos. En la foto mi cuerpo salía tal cual; los brazos a los lados no intentaban cubrir nada; mis gorditos resaltaban a causa del sudor que me envolvía; además, mis senos miraban de frente a la cámara y tenía totalmente expuestos los pelos que nacían de mi entrepierna, afeitados en forma de flecha. ¡Yo solo me había afeitado así para ensayar! Cuando XXXXX me vio con los ojos desorbitados, hizo otro zoom justo debajo de la flecha donde solo se veía mí cuca, perdón vagina, toda húmeda y empegotada. A pesar que había visto la foto varias veces, nunca me la había mostrado con tanto detalle. (Llanto)

¡A mí me dio un ataque de terror el solo pensar que esa foto podría ser vista por alguien! (Llanto. Recibe un café para calmarse)

Yo le pregunté para que había venido. Me imaginaba un nuevo chantaje y estaba aterrorizada que lo hiciera con mi coronel justo en la oficina del lado. Me dijo en tono de burla que quería hablar con mi coronel para hablar de mí y mis aventuras. ¡Así lo dijo! Y, aunque yo traté de evitarlo, mi coronel se enteró que él estaba ahí y le hizo pasar. El descarado entró a la oficina sonriéndome. A mí, señor juez, me dieron mareos, tembleque, nauseas, por más que lo intenté no pude detener una lágrima que permanentemente me salía de uno de mis ojos y nunca se detenía. ¡Estaba descontrolada! En fin, dos horas más tarde salió. Al parecer me quería decir algo pero justo en ese momento le entró una llamada de la Yanelly e ignorándome se fue. Me dejó muerta de miedo esperando a que mi coronel apareciera histérico a pedirme cuentas por esa foto.

Pasé la tarde convencida que la conversación había versado sobre mi infidelidad, tal como me lo había afirmado XXXXX antes de entrar; no obstante, al salir mi coronel, no me mencionó nada sobre sexo o cachos por vengar: solo me pidió que colocara en el archivo unas instrucciones firmadas por él para el mayor XXXXX.

El procedimiento para las misiones especiales siempre era igual: en la sección de misiones secretas debía archivar la copia azul; la roja debía ser enviada por correo interno a la central de inteligencia; la copia amarilla, la restante, XXXXX seguro la conservó en su maletín. Con la copia roja tuve la ocasión de leer el documento que mi chantajeador había logrado que mi coronel firmara: era una orden legal de investigación contra el sujeto alias Chucho Pacho. En ese documento mi coronel declaraba la veracidad que concedía a las declaraciones de Nicolás Astudillo, su informante y a la existencia de Jesús Francisco Flórez Gómez, la fuente primaria de información, el mismísimo Chucho Pacho. Era un documento muy raro. Si me pregunta, le digo que estoy convencida que eso era una emboscada que XXXXX le estaba preparando a mi coronel, y este se la había tragado por completo. Era un documento clasificado y yo me vi metida en el peor de los mundos: si le contaba al coronel que ese documento esta soportado por otros documentos que era falsos, pues los había hecho yo, primero, mi coronel quien sabe que me habría hecho o segundo, mi mayor se hubiera puesto bravo porque yo lo delaté, hubiera mostrado la foto y quien sabe que me habría hecho mi coronel. La otra opción era quedarme callada y esperar a que XXXXX avanzara en su investigación y a mí no me extorsionara más con esa imagen. (Llanto)

JUEZ DE GÉNERO:

Señorita Yesenia. Voy a serle muy sincero. Ciertamente usted es víctima de un delito; pero en este momento no lo tengo del todo claro: no me encuentro en capacidad de decirle cual. Peor aún, ni siquiera me creo capaz de afirmarle que ese delito se pueda tipificar como agresión sexual aunque de cierto modo, claro que lo es. Tampoco puedo decirle si lo podemos catalogar como un acto de servicio, por lo tanto un delito conexo al conflicto y este tribunal lo pueda resolver. Le pido que me disculpe pero toda la transcripción de su denuncia la enviaré al consejo de la jurisdicción especial de paz, sección delitos sexuales para que nos den claridad sobre su caso. Por el momento le pido un poco de paciencia porque su victimario no podrá ser llamado a declarar hasta que estemos seguros por cual tipo de delito lo vamos a acusar.

*             *             *

La jurisdicción especial de paz no seleccionó el caso de Yesenia para estudiarlo a fondo y por lo tanto su caso no continuó su curso en el tribunal de paz, tampoco fue enviado a la justicia ordinaria y mucho menos fue resuelto.

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